Os dejamos este artículo inspirador de nuesta voluntaria Marta, que se encuentra, actualmente, realizando un servicio voluntario europeo en Rumania.

Versión en castellano

«Desde muy joven me llamó la atención el hecho de ayudar a otras personas y ser útil para la sociedad, pero nunca había reunido el valor suficiente para hacerlo. El primer paso que di para adentrarme en este mundo fue estudiar Trabajo social en la universidad ya que me ayudaría a obtener los conocimientos y herramientas necesarias para ayudar a la comunidad desde una visión más profesional. En esos años de estudio escuché mucho la palabra voluntariado, muchas personas pasaron por mi aula contándonos anécdotas y acciones que llevaban a cabo. Después de ello me propuse que algún día me convertiría en voluntaria pero no encontraba el momento adecuado. Siempre ponía excusas.

Eso cambio el año pasado, de un día para otro. Un amigo me comentó que se iba de voluntariado internacional durante seis meses y, para mí, esa situación era impensable. Creía que estaba fuera de mi alcance. ¿Un voluntariado internacional en plena pandemia era posible? ¿Podía permitirme realizarlo con los recursos que tengo? Descubrí un mundo lleno de oportunidades, donde todas las posibilidades estaban abiertas y al alcance de mi mano. Las redes sociales se convirtieron en una herramienta muy útil para investigar acerca del voluntariado ESC y cómo aplicar en el mismo. Sin darme cuenta, sentí que este era el momento adecuado para ir más allá y comenzar la aventura.

Al principio mis motivaciones eran viajar, ayudar a otras personas y crear un impacto en la comunidad. Pensaba que era una buena forma de ser útil y aprender cosas nuevas.

Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que ser un voluntario de la ESC es mucho más que eso. Significa compromiso, con tu organización y contigo mismo, para juntos crear un trabajo maravilloso. Crear una pequeña familia con el resto de los voluntarios, basada en el respeto y el cariño. Dar lo mejor de ti mismo hacia los demás de manera desinteresada, sintiéndose orgulloso de todo el proceso, incluyendo las subidas y las bajadas. Desarrollar estrategias y planes alternativos de acción cuando la situación lo requiere. Desarrollarte personalmente mientras ayudas a otros a hacer lo mismo. Aprender otras formas de vida en culturas completamente diferentes a las tuya. Ver como nuestras acciones marcan la diferencia por muy pequeñas que sean. Aprender otros idiomas de una manera más dinámica.

Ser voluntario significa salir de tu zona de confort y aceptar nuevos retos con los brazos abiertos.
Podría numerar muchísimas más cosas que me motivan día a día a ser una voluntaria, pero para resumirlo te diré que estas experiencias cambian la vida y tu forma de ver el mundo.

Por suerte este tipo de oportunidades son un regalo que mucha gente puede vivir y disfrutar. La probabilidad de encontrar tu hueco en alguno que te guste son muy altas ¡hay infinidad de proyectos!.
Para aquellas personas que están pensando en unirse a un proyecto: acepta el reto y únete a esta maravillosa comunidad.

Vas a terminar con el corazón muy lleno.»

English version

«From a very young age I was struck by the fact of helping other people and being useful to society, but I had never gathered enough courage to do it. The first step I took to enter this world was to study Social Work at the university as it would help me obtain the knowledge and tools needed to help the community from a more professional perspective. In those years of study I listened a lot the word volunteer, many people passed through my classroom telling us anecdotes and actions they carried out. After that I decided that one day I would become a volunteer but I didn’t find the right time. I always made excuses.

That changed last year, from one day to the next. A friend told me that he was leaving for an international volunteering for six months and for me, that was unthinkable. I thought it was out of my reach. Was international volunteering in the midst of a pandemic possible? Could I afford to do it with the resources I have? I discovered a world full of opportunities, where all possibilities were open. Social media became a very useful tool for researching about ESC volunteering and how to apply it. Without realizing it, I felt that it was the right time to go further and start the adventure.
At first my motivations were to travel, to help other people and to make an impact on the community. I thought it was a good way to be useful and learn new things.

Over time I’ve come to realize that being a ESC volunteer is much more than that. It means commitment, to your organization and to yourself, to create a wonderful job together. Create a small family with the rest of the volunteers, based on respect and affection. Give your best to others in a selfless way, feeling proud of the whole process, including ups and downs. Develop alternative strategies and action plans when the situation requires it. Develop yourself personally while helping others to do the same. Learn other life forms in cultures completely different from yours. See how our actions make a difference no matter how small they are. Learn other languages in a more dynamic way.

Volunteering means getting out of your comfort zone and accepting new challenges with open arms.
I could number many more things that motivate me every day to be a volunteer, but to sum it up I will tell you that these experiences change life and your way of seeing the world.

Luckily these kinds of opportunities are a gift that many people can live and enjoy. The probability of finding your place in one you like are very high. There are countless projects!

For those who are thinking of joining a project: accept the challenge and join this wonderful community.

You’ll end up with a very full heart.»

Marta Aguilera Sanz
Spain


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